Qué ver y hacer en Gijón en 1 o 2 días: mi ruta por la ciudad y alrededores

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Qué ver y hacer en Gijón en 1 o 2 días: mi ruta por la ciudad y alrededores

34 min de lectura10 paradas

Soy de Gijón: nací y me crié aquí hasta los 23. Esto es mi ciudad, no una parada de guía.

Gijón se ve bien en 1 día para lo esencial (Cimadevilla, el Cerro de Santa Catalina con el Elogio del Horizonte, la playa de San Lorenzo y el puerto deportivo), un fin de semana si quieres añadir la Universidad Laboral y el Museo del Pueblo de Asturias, y 2 o 3 días si vas a usarla como base para escaparte a Oviedo, los Picos de Europa o la costa asturiana. La mejor época va de mayo a septiembre, con la niebla matinal típica del litoral cantábrico, que suele levantarse al mediodía.

Si vas a Asturias buscando montaña verde, mar bravo y sidra escanciada, Gijón es el sitio. No es la capital (esa es Oviedo, a media hora) ni el destino turístico de postal. Es una ciudad costera con barrio de pescadores intacto, una de las mejores playas urbanas del norte y muchas historias romanas, piratas y de la Reconquista que ninguna guía cuenta. La he visitado en verano, en invierno y en un fin de semana de lluvia, y te cuento lo que merece la pena en cada caso.

Las 10 cosas que ver y hacer en Gijón en 1 o 2 días

Aunque este post intenta cubrir las historias y curiosidades para que no se te pase nada, yo siempre recomiendo arrancar con un free tour como este Free Tour por Gijón. En 90 minutos entiendes la ciudad mejor que en cuatro horas de Wikipedia y resuelves dudas concretas (qué barrio te queda cerca del hotel, dónde se come sidra de verdad y no para turistas). Siempre cae alguna leyenda que no aparece en las guías.

Cimadevilla: el barrio más antiguo de Gijón

Cimadevilla es el barrio más antiguo de Gijón y el que más se parece a lo que la ciudad fue durante siglos: un pueblo de pescadores con casas pegadas al mar. Las fachadas conservan la estética de aquella época, pero el origen es romano. Los romanos levantaron sobre la península una fortificación llamada Gigia, que funcionaba como puerto y como nudo de la Vía de la Plata que enlazaba con Asturica Augusta (Astorga).

De aquella Gigia quedan dos restos visitables: las Termas Romanas de Campo Valdés (siglos I-II d.C., excavadas bajo la iglesia de San Pedro y abiertas como museo) y unos paños de la muralla romana (siglos III-IV d.C.). Pasear las calles empedradas y bajar al mar por la rampa que sale de la plaza Mayor es la mejor introducción a Gijón. Hay dos paradas obligadas para tomar algo: la plaza del Lavaderu y la Cuesta del Cholo, dos sidrerías al aire libre que son patrimonio inmaterial del barrio.

Escaleras empedradas que llevan al barrio de Cimadevilla en Gijón
Escaleras que llevan a Cimadevilla

Cerro de Santa Catalina y Elogio del Horizonte: el símbolo de Gijón

La parte más alta de Cimadevilla se llama Cerro de Santa Catalina. Antes de que el istmo se rellenara, el cerro se convertía en isla cuando subía la marea: un Mont-Saint-Michel cantábrico que los romanos aprovecharon para levantar su fortaleza militar. Hoy es un mirador verde con una de las mejores vistas de la bahía.

Quedan dos baterías defensivas. La batería baja, a la izquierda del cerro, es la más antigua (oficialmente data de 1701) y sus cañones se usaron para defender Gijón de los piratas. Sí, has leído bien: piratas atacando una ciudad asturiana en pleno siglo XVIII.

Cañones históricos de la batería baja en el Cerro de Santa Catalina, Gijón
Cañones de la batería baja

La batería alta, justo bajo el Elogio, formaba parte de un proyecto defensivo iniciado en 1904 (en conjunto con La Providencia y la Campa Torres). Los retrasos hicieron que el sistema quedara desfasado antes de inaugurarse y solo entró en uso brevemente durante la Guerra Civil.

Coronando el Cerro está el Elogio del Horizonte, una escultura de hormigón del escultor vasco Eduardo Chillida que se ha convertido en el símbolo moderno de Gijón. Su forma cóncava amplifica el sonido del mar como una caracola gigante. Sitúate en el centro, cierra los ojos y escucha el rugir de las olas. Es el momento Gijón por antonomasia.

Escultura del Elogio del Horizonte de Eduardo Chillida en el Cerro de Santa Catalina
Elogio del Horizonte

Plaza del Marqués y Palacio de Revillagigedo: historia en el centro

Bajando desde Cimadevilla se llega a la Plaza del Marqués, conocida popularmente como "la Plazuela" o, directamente, como "Pelayo". El segundo apodo viene de la fuente que preside la plaza: la estatua con cruz en la mano derecha y escudo en la izquierda es Don Pelayo, el primer rey de Asturias y el tipo al que se le atribuye haber empezado la Reconquista en Covadonga.

Estatua de Don Pelayo en la Plaza del Marqués de Gijón
Estatua de Don Pelayo

Cerrando la plaza está el Palacio de Revillagigedo, un edificio barroco de principios del siglo XVIII levantado por el Marqués de San Esteban, cuya familia ascendería más tarde al título de condes de Revillagigedo. Lo curioso es que se construyó aprovechando una torre gótica del siglo XV (la que ves a la derecha mirando la fachada de frente). Por dentro funciona hoy como centro cultural y sala de exposiciones.

Justo al lado de la plaza, mirando al puerto, está el Árbol de la Sidra, una escultura levantada en 2013 con 3.200 botellas vacías recogidas durante la Fiesta de la Sidra Natural. Es a la vez homenaje a la bebida nacional asturiana y guiño al reciclaje. La plaza es también el punto de arranque de la noche gijonesa: a partir de las 22:00, todo el mundo aparece por aquí antes de subir a las sidrerías de Cimadevilla.

El Árbol de la Sidra, escultura hecha con botellas recicladas en Gijón
El árbol de la sidra

Casa Natal de Jovellanos: el museo gratuito que casi nadie visita

A dos minutos andando de la plaza del Marqués está la Casa Natal de Jovellanos, hoy reconvertida en museo de bellas artes municipal. Aquí nació en 1744 Gaspar Melchor de Jovellanos, ilustrado asturiano, escritor, jurista y ministro, uno de los gijoneses más influyentes de la historia y la razón por la que el puerto comercial de la ciudad lleva su nombre (el Puerto de El Musel se planificó con sus ideas reformistas como base).

La visita es gratuita y tiene dos planos. La planta baja recrea la casa familiar del XVIII con muebles, libros y objetos personales. Las plantas superiores funcionan como pinacoteca municipal con obras de Sorolla, Evaristo Valle y artistas asturianos contemporáneos. Si te gusta el arte y dispones de una hora, merece la parada. Y si llueve, doble.

Puerto Deportivo y las Letronas: la foto más instagrameable de Gijón

Después de saludar a Pelayo, lo natural es bajar al puerto deportivo. Ahí están las famosas letronas de Gijón, una escultura urbana inaugurada en 2011 que deletrea el nombre de la ciudad en mayúsculas gigantes. Se ha convertido en uno de esos hitos casi obligatorios: si vienes y no haces la foto, no has estado. Asume el peaje turístico y déjate llevar.

Si el día acompaña, en el puerto hay dos sitios fiables para tomar algo con vistas: el Ocean (buena terraza y música decente de fondo) y La Buena Vida (orientado a la playa de Poniente, con la mejor puesta de sol del puerto y epicentro de la noche gijonesa después de las once).

Las famosas letronas de Gijón en el puerto deportivo
Las letronas de Gijón, donde hacerte la típica foto para pasar a tus amigos

Las mejores playas de Gijón: San Lorenzo, La Ñora y más

Pasear la playa de San Lorenzo es casi obligatorio. Está pegada al centro, mide más de 1,5 km y el Muro (el paseo marítimo elevado que la flanquea) es uno de los espacios públicos más vivos del norte de España. Te recomiendo pasarte a distintas horas: al amanecer está casi vacía y con luz dorada, al mediodía hay surfistas y familias, y al atardecer se llena de gente caminando, corriendo o tomando algo en las terrazas del Muro.

Vista panorámica de la playa San Lorenzo en Gijón
La playa San Lorenzo desde la desembocadura del río Piles

Si algo le sobra a Gijón, son playas. Hay tres urbanas (San Lorenzo, Poniente y el Arbeyal), todas llenas en agosto pero perfectamente disfrutables el resto del año. Y otras más rurales y casi vacías incluso en julio: Peñarrubia y Serín (fondo rocoso, frecuentadas por nudistas) o la de Estaño, donde merece la pena comer en el restaurante El Indio aunque solo sea por las vistas desde la terraza.

Mi favorita, sin dudarlo, es la Playa de la Ñora. Está algo más alejada del centro y se accede por un sendero corto, pero merece cada paso: arena dorada, agua limpia y montañas verdes rodeándola por los tres lados. Eso sí, las mismas montañas que la hacen espectacular dejan la playa en sombra a partir de las cinco de la tarde, así que conviene ir por la mañana o a primera hora del mediodía para disfrutarla con sol.

La espectacular playa de la Ñora rodeada de montañas verdes
La playa de la Ñora desde el mirador

Museo del Pueblo de Asturias: la cultura asturiana en una sola visita

Podría considerarse plan de segundo día, pero me parece tan completo que entra en imprescindibles. El Museu del Pueblu d'Asturies es un museo etnográfico al aire libre con piezas únicas: trajes regionales, instrumentos tradicionales (la gaita asturiana suena distinta a la gallega), aperos de labranza y, sobre todo, una colección de hórreos y paneras del XVIII y XIX trasladados pieza a pieza desde aldeas asturianas. Si te interesa entender de un golpe cómo se vivía en Asturias rural, esto es lo más cercano a una máquina del tiempo que tienes en la ciudad.

El restaurante del museo, La Salgar, tiene una estrella Michelin. Si quieres darte un gustazo gastronómico, su menú degustación es de los mejores de Asturias. Y si vas a la carta, pide el arroz con pitu de caleya (pollo de corral asturiano): es el plato que llevaría yo a cualquiera que no entendiera por qué amo Asturias.

Hórreo tradicional asturiano en el Museo del Pueblo de Asturias
Uno de los hórreos del museo del Pueblo de Asturias

Jardín Botánico Atlántico: el pulmón verde de Gijón

A unos veinte minutos andando del centro está el Jardín Botánico Atlántico, 25 hectáreas de bosque atlántico, jardín histórico y carbayedas (robledales asturianos) que poca gente del propio Gijón ha visitado. Es el único jardín botánico de España especializado en flora atlántica: todo lo que crece de forma natural entre el norte de la península, el norte de Portugal, Francia, Reino Unido e Irlanda.

Lo que más me gustó es la Carbayeda del Tragamón, un robledal centenario con árboles que superan los 400 años de antigüedad y caminos serpenteantes que te hacen olvidar que estás dentro de una ciudad. En primavera y otoño es mi visita favorita de Gijón cuando llueve. Las copas de los árboles hacen de paraguas natural y los caminos están bien acondicionados. Si vienes con niños, hay una sección de plantas comestibles y un huerto pedagógico que les encanta.

Universidad Laboral: la joya arquitectónica que casi nadie espera

A unos quince minutos del centro en coche está la Universidad Laboral, el edificio más grande de España (270.000 m²) y uno de los más grandes de Europa. Es tan colosal y tan poco esperable en una ciudad como Gijón que ha servido de set para varias películas. En Fuga de Cerebros hace de Universidad de Oxford y cuela.

Su origen es franquista, lo cual ha generado debate sobre el edificio durante décadas, pero los gijoneses la quieren tanto que se ha llegado a proponer su candidatura a Patrimonio de la Humanidad. Se proyectó como orfanato minero para hijos de mineros fallecidos en accidente, y durante la construcción se reconvirtió en universidad de clases trabajadoras. Hoy alberga facultades de la Universidad de Oviedo, el conservatorio de música y un centro cultural con programación constante.

Lo imprescindible: el patio interior (que es más grande que la plaza Mayor de Madrid), el teatro de estilo helenístico y la torre de 117 metros desde la que se ven Gijón, el Cantábrico y, en días claros, los Picos de Europa. Las visitas guiadas son la única forma de entrar a las zonas más interesantes. Reserva con antelación en Laboral Ciudad de la Cultura.

Patio interior de la Universidad Laboral de Gijón con arquitectura monumental
El patio interior de la Laboral, más grande que la plaza Mayor de Madrid

Mirador de La Providencia: el mejor atardecer de Gijón

Casi a las afueras, entre la playa de San Lorenzo y La Ñora, está La Providencia, un cerro alto con uno de los miradores más fotogénicos de Asturias. Uno de los mejores planes para cerrar la jornada gijonesa: subir en bici, en coche o en bus, dejar la ciudad atrás y ver el atardecer desde el mirador con forma de casco de barco mientras el sol cae sobre el Cantábrico. Si vienes en verano, llega con margen, porque el sitio se llena los días claros.

Mirador de la Providencia con forma de casco de barco en Gijón
El mirador de la Providencia

⭐ Si te sobra tiempo en Gijón

⭐ Aprender a escanciar sidra en el llagar Trabanco

Trabanco es una de las marcas de sidra natural más famosas de Asturias y, desde hace unos años, ofrece visitas guiadas a su llagar. Te enseñan el proceso entero (el prensado, la fermentación, el almacenamiento en los toneles gigantes de castaño) y la visita termina con un minicurso para aprender a escanciar (la técnica de servir la sidra desde arriba para oxigenarla, que en Asturias es casi un deporte nacional). Al final te regalan un vaso oficial.

Interior de la Bodega Túnel de Casa Trabanco con toneles de sidra
Foto de la Bodega Túnel de Casa Trabanco

⭐ Hacer surf en el Cantábrico

Cada cierto tiempo, San Lorenzo amanece con olas de más de 10 metros que aparecen en los telediarios. Esos días no son para principiantes, claro. El resto del año, el surf es un deporte sagrado en Gijón, seguro para iniciarse, y la valentía real solo te hará falta para meter el pie en el agua del Cantábrico (esa temperatura de 16-18 ºC en pleno verano que congela tobillos en dos minutos).

Hay clases sueltas en escuelas como Tablas o SkoolSurf, y opciones de escapada con alojamiento incluido tipo el Gijón Surf Hostel. Yo estuve allí y lo recomiendo a tope: gente de paso de toda Europa, ambiente sano y, si tienes suerte con el mar, sales sabiendo levantarte en la tabla a la tercera o cuarta sesión.

Grupo de surfistas después de una clase de surf en Gijón
Después de un curso de Surf en la playa San Lorenzo

⭐ Pisar historia romana en Veranes y la Campa Torres

Si te gusta la historia, Gijón tiene dos joyas arqueológicas fuera del centro. La Campa Torres es un parque arqueológico-natural sobre un cabo que mira al Cantábrico, donde se asentaba un poblado cilúrnigo (uno de los 22 pueblos astures conocidos antes de la conquista romana). Tras la llegada de Roma se romanizó y pasó a llamarse Noega. Hoy puedes recorrer los restos junto a reproducciones a tamaño real de las casas circulares y entrar al museo, alojado en un búnker de la Guerra Civil reutilizado. Cabo cantábrico, castro astur y búnker en un solo paseo: pocos sitios apilan tantas capas históricas en menos metros.

Si todavía te quedan ganas de Roma, en la otra punta del concejo está la Villa Romana de Veranes, una antigua villa rustica que, por extensión, podría considerarse una mansión de lujo. Vivía allí un tal Veranius, sobre el que se sabe poco salvo que probablemente estaba emparentado con la familia imperial. Destaca un mosaico geométrico conservado in situ y los restos de las termas privadas. Sí, tenían su propio circuito de spa hace casi 2.000 años.

Ruinas arqueológicas de la Villa romana de Veranes en Gijón
Restos de lo que en su día fue la Villa romana de Veranes

⭐ Caminar la senda costera hasta La Ñora

Si lo tuyo es la naturaleza, esta es una de las mejores rutas senderistas urbanas que conozco. Se trata de una senda costera bien señalizada y sin dificultad técnica que bordea el litoral cantábrico desde el centro de Gijón hasta la playa de La Ñora, con vistas privilegiadas del mar, calas escondidas y un tramo final que cruza un bosque de eucaliptos.

Puedes empezar en la playa de San Lorenzo o en el Rinconín (el monumento a Madre del Emigrante). La ida y vuelta son entre 16 y 20 km según el punto de partida, unas 5-6 horas a paso tranquilo con paradas para foto. Lleva agua, gorra y zapatillas decentes; el sol cantábrico engaña por las nubes pero quema igual.

⭐ Combinar Gijón con: Asturias en 3-5 días

Gijón está más o menos en el centro de la costa asturiana, lo que la convierte en la mejor base posible para explorar la región sin cambiar de hotel. Si vas a quedarte 3-5 días, mi recomendación es usar Gijón como campamento base y hacer excursiones de un día al resto de Asturias. Si quieres una visión más amplia de la región, échale un ojo a mi guía de qué ver en Asturias en 3-4 días.

⭐ Visitar Oviedo (30 min)

A media hora en coche o tren está Oviedo, la capital de Asturias. Es más pequeña que Gijón y completamente distinta: ciudad de interior, con un casco histórico monumental, la Catedral del Salvador con la Cámara Santa (Patrimonio de la Humanidad) y los monumentos prerrománicos de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo en la ladera del Naranco. Se ve bien en un día. Tengo una guía completa en qué ver y hacer en Oviedo.

Estatua de La Regenta frente a la Catedral de Oviedo
La Regenta y la Catedral de Oviedo

⭐ Visitar Avilés (30 min)

A otra media hora, en sentido opuesto, está Avilés, una antigua ciudad industrial que se ha reinventado en las últimas dos décadas. El casco histórico medieval (con uno de los conjuntos de arquitectura porticada mejor conservados del norte) convive con el Centro Niemeyer, una obra blanca y curva diseñada por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer. El contraste entre ambos lados de la ría es lo mejor de la visita.

Arquitectura moderna del Centro Niemeyer en Avilés
Vistas del Centro Niemeyer

⭐ Recorrer el occidente de Asturias

Existe una eterna competición sobre qué lado de Asturias tiene las mejores playas y pueblos. Yo tengo mi opinión (favorezco ligeramente el oriente, lo digo sin matices), pero te toca a ti juzgar. En el occidente, las paradas obligadas son la playa de Barayo (paisaje protegido, sin acceso en coche), Luarca (la "villa blanca" con el cementerio más bonito que verás), Cabo Vidio (acantilado a 80 m sobre el mar) y Cudillero (el pueblo pesquero de las casas de colores). Si vas sin coche, este tour de un día desde Gijón te lleva a los pueblos más fotogénicos en una sola jornada.

Banco con vistas espectaculares al mar Cantábrico desde el Cabo Vidio
Probablemente el banco con las vistas más bonitas del mundo desde el Cabo Vidio

⭐ Recorrer el oriente de Asturias

El oriente tiene playas igual de bonitas y pueblos catalogados entre los más bonitos de España. Las paradas que yo no me saltaría: Lastres (el pueblo de la serie Doctor Mateo, encaramado a la ladera con vistas brutales), Ribadesella (estuario, cuevas de Tito Bustillo y rampa de salida del descenso del Sella), el Mirador del Fitu (la mejor vista panorámica de Asturias en un día claro), Covadonga (montaña sagrada) y la playa de Gulpiyuri, una playa interior (sí, agua salada del Cantábrico tierra adentro). Para hacerlo sin coche, este tour combinado de un día encadena los hitos principales.

La singular Playa de Gulpiyuri, una playa interior en Asturias
La Playa de Gulpiyuri, situada tierra adentro

⭐ Subir a Covadonga y los Lagos

Si lo tuyo es la montaña por encima de la playa, los Picos de Europa quedan a una hora larga de Gijón en coche y son uno de los paisajes de alta montaña más imponentes de España. Covadonga, en plena ladera, fue donde Don Pelayo derrotó al ejército musulmán en 722 y empezó (oficialmente) la Reconquista. Imprescindible la Santa Cueva, la Basílica y, sobre todo, subir a los Lagos de Covadonga (Enol y Ercina): bosque, prados y agua glaciar a 1.100 m de altitud. En verano hay que dejar el coche en Cangas de Onís y subir en bus, así que llega temprano. Sin coche desde Gijón, este tour de día completo es la mejor opción.

La majestuosa Basílica de Covadonga en los Picos de Europa
La Basílica de Covadonga

⭐ Descubrir el Parque Natural de Somiedo

Si Asturias tiene un secreto bien guardado para los que no son del lugar, es Somiedo. Reserva de la Biosfera UNESCO desde 2000, con bosques de hayedos, abedules y robles, una de las mayores poblaciones de oso pardo cantábrico de la península y los célebres teitos: cabañas de piedra con techo vegetal de escoba o paja, usadas durante siglos por los Vaqueiros de alzada (grupo étnico asturiano trashumante) para resguardar a su ganado en pastos de altura. Lo imprescindible: senderismo por los Lagos de Saliencia, cuyos colores cambian con la luz del día como si alguien hubiera retocado las fotos. Si no vas a alquilar coche, este tour de un día sale desde Gijón.

Lago de Saliencia en el Parque Natural de Somiedo, Asturias
Uno de los Lagos de Saliencia

¿Y si llueve? Mi plan B para Gijón

Hablemos en serio: estamos en Asturias. Lloverá. Probablemente al menos un día de cada viaje, sin importar la época. La buena noticia es que Gijón funciona con lluvia mejor que la mayoría de destinos costeros, porque tiene una densidad alta de planes interiores que merecen la pena. Mi orden de prioridad cuando me despierto con cielo plomizo:

  1. Termas Romanas de Campo Valdés + Casa Natal de Jovellanos + Cimadevilla bajo paraguas: circuito interior por el casco antiguo, con paradas en cafeterías cubiertas.
  2. Universidad Laboral con visita guiada: el patio gigante funciona igual de bien con cielo plomizo, y el interior está techado.
  3. Museo del Pueblo de Asturias: los hórreos al aire libre se ven igual, pero el museo etnográfico interior se descubre de verdad cuando llueve y nadie tiene prisa.
  4. Jardín Botánico Atlántico: sí, con lluvia. El bosque atlántico está literalmente diseñado para esto y las copas hacen de paraguas. Lleva chubasquero y disfruta.
  5. Acuario de Gijón: opción segura si vas con niños o si llueve fuerte (más sobre el acuario en la sección de niños).
  6. Comer en un llagar tradicional: visita a Trabanco o Sidra Castañón con maridaje y escanciado. Sidra y lluvia es una combinación tan asturiana que casi parece premeditada.

Gijón con niños: rincones que sí funcionan

Gijón es una de las ciudades españolas más amables para viajar con niños, no por marketing sino por geografía: el centro es plano, está pegado al mar y tiene cuatro o cinco espacios pensados específicamente para que los críos no se aburran. Lo que mejor me ha funcionado cuando he viajado con familia:

  • Acuario de Gijón: 18 ecosistemas, túnel submarino para cruzar caminando rodeado de tiburones, focas grises y zonas táctiles. Plan A inapelable para niños pequeños o con tiempo justo.
  • Playa de San Lorenzo en bajamar: el agua se retira tanto que aparecen pozas de marea con cangrejos, anémonas y peces atrapados. Cubo, red y un par de horas: entretenimiento garantizado.
  • Jardín Botánico Atlántico: tiene una zona de plantas comestibles y un huerto pedagógico que les fascina, y los caminos están bien acondicionados para carritos o niños cansados.
  • Talasoponiente / Acuapark (en verano): piscinas climatizadas con vistas al mar y zona infantil.
  • Free tour con los niños grandes (8+ años): si tienes adolescentes, el formato free tour les engancha si el guía sabe contar historias. Pregunta antes si admiten niños.

Gijón de noche: dónde acaba la jornada

La noche gijonesa tiene tres tiempos claramente diferenciados. Si quieres entender la ciudad, no te saltes ninguno.

Tiempo 1: sidrería en Cimadevilla (a partir de las 20:30). Sube por la Cuesta del Cholo o métete en alguna de las sidrerías de la calle Recoletas. Pide sidra escanciada (te la escancia el camarero, nunca tú, salvo que sepas hacerlo) y un par de tablas: chorizo a la sidra, cabrales con sidra dulce, oricios cuando sea temporada. Si quieres una experiencia auténtica, Casa Trabanco o Sidrería La Galana son apuestas seguras.

Tiempo 2: copa en el puerto o la plaza Mayor (23:00-01:00). El epicentro nocturno está repartido entre el puerto deportivo (La Buena Vida, Ocean) y la plaza Mayor con su entorno inmediato. Música suave, terrazas y la edad media del público sube según avanza la hora.

Tiempo 3: marcha de verdad (01:00 en adelante). Si te apetece zona de copas más animada, la calle Cabrales y el entorno de plaza Mayor se convierten en línea de bares hasta tarde. En verano y fines de semana, la noche se extiende hasta el amanecer en la playa de Poniente.

Qué comer en Gijón: cachopo, fabada y sidra natural

Asturias tiene tres pilares gastronómicos innegociables y los tres se comen genial en Gijón. Mi versión rápida:

  • Cachopo: dos filetes de ternera empanados rellenos de queso y jamón. Es el plato más viral de la cocina asturiana y, aunque cualquier sitio lo hace, los buenos están en sidrerías de toda la vida. Pide tamaño individual salvo que vengas en grupo (suelen ser para dos).
  • Fabada asturiana: las fabes de la granja (judías blancas autóctonas) con chorizo, morcilla, panceta y lacón. Plato fuerte de invierno, pero servido todo el año. Si la pides en agosto, asume el coma alimenticio posterior.
  • Sidra natural escanciada: no es una bebida cualquiera, es un rito. La sidra se sirve escanciada desde arriba (medio metro de altura mínimo) para oxigenarla y se bebe en dos tragos. La técnica importa: pídele al camarero que te la escancie y, si te animas a hacerlo tú, espera a que te enseñe.
  • Arroz con pitu de caleya: el plato que pedirías en La Salgar (estrella Michelin) si quieres ir un escalón gastronómico arriba.
  • Oricios (erizos de mar) en temporada (diciembre-marzo): aperitivo de altura. Sabor a mar puro, no apto para principiantes.
  • Helados de cabrales o sidra en la Heladería Islandia (plaza del Marqués): suena raro, funciona mejor de lo que crees y es uno de esos recuerdos que se cuentan al volver.

Cuándo ir a Gijón: clima, eventos y mejor época

El clima asturiano es atlántico puro: temperaturas suaves todo el año, lluvia repartida en cualquier mes y humedad alta. No esperes el sol abrasador de Andalucía ni en pleno agosto. Mi resumen estacional:

  • Mayo-junio: mi época preferida si no necesitas bañarte. Días largos, temperaturas de 15-22 ºC, paisaje verde explotando y menos turismo. Combina perfectamente con la Feria de Muestras (finales de junio).
  • Julio-agosto: alta temporada. Temperaturas de 18-25 ºC, playas operativas, terrazas a tope y la mejor agenda cultural: Semana Negra (festival literario y verbenero, mediados de julio), Festival Aéreo Internacional (finales de julio), conciertos. Eso sí: niebla matinal habitual y posibilidad real de aguacero.
  • Septiembre: la mejor relación entre clima y turismo. Aún se puede tomar el sol, la ciudad recupera ritmo local y los precios bajan respecto a agosto.
  • Octubre-marzo: temporada baja real. Temperaturas de 8-15 ºC, lluvia frecuente, días cortos. Pero Semana Santa en marzo-abril es buen momento si quieres ambiente sin masificación, y Navidad tiene mercados navideños y una iluminación urbana cuidada en plaza Mayor y Cimadevilla.

Cómo llegar y moverse por Gijón

Cómo llegar:

  • Avión: aeropuerto de Asturias (OVD), a unos 40 km de Gijón. Hay vuelos directos desde Madrid, Barcelona, Londres y algunas capitales europeas. Desde el aeropuerto, el bus ALSA llega al centro de Gijón en 50 min.
  • Tren: estación de Gijón-Sanz Crespo (Renfe/Adif). AVE y Alvia desde Madrid en 4-5 horas, conexiones a Oviedo en 25 min.
  • Coche: por la A-66 desde León-Madrid o por la A-8 (autovía del Cantábrico) desde Bilbao o Galicia. Gijón tiene aparcamientos públicos y zonas azules razonablemente bien gestionados.
  • ALSA bus: red completa desde casi cualquier ciudad española. Más lento pero más barato que el tren.

Cómo moverse:

  • A pie dentro del casco urbano: el centro, Cimadevilla, el puerto y la playa de San Lorenzo están todos en un radio de 1,5 km. Es la mejor manera de visitar Gijón.
  • Bicicleta: la ciudad tiene un buen carril bici a lo largo del paseo marítimo y hasta el Jardín Botánico. GijónBici (servicio público) y alquileres privados son fáciles de usar.
  • Autobús urbano (EMTUSA): imprescindible para llegar a la Universidad Laboral, el Jardín Botánico o la Providencia si no caminas largas distancias. Billete sencillo aprox. 1,40 €.
  • Sin coche: Gijón se visita perfectamente en 1-2 días sin coche. Para los alrededores, lo idóneo es coche de alquiler (o tour organizado si solo vas a hacer 1-2 excursiones puntuales).

Dónde dormir en Gijón: zonas y consejos

Tres zonas funcionan según el tipo de viaje:

  • Cimadevilla y centro histórico: la zona más auténtica y la que recomiendo si vas 1-2 noches y vienes a empaparte de Gijón. Sidrerías, vida nocturna y arquitectura antigua. Contra: puede ser ruidoso en fin de semana.
  • Paseo de San Lorenzo / la playa: ideal si vas en verano o quieres despertar con el mar a 50 m. Más caro pero la mejor primera línea de Asturias urbana.
  • Centro moderno / zona Begoña-Corrida: la apuesta práctica si vas en coche. Aparcamiento más sencillo, buenas conexiones a pie con todo el casco y precios razonables.

Para escapadas más cortas, mantener la base en Gijón también funciona aunque vayas a hacer excursiones por Asturias. La ciudad está bien comunicada por carretera con Oviedo, Avilés, Llanes, Cangas de Onís, Covadonga y la costa occidental.

Datos esenciales

Duración recomendada

1-2 días lo esencial · 3-5 días con excursiones por Asturias

Mejor época

Mayo–septiembre (clima atlántico; veranos suaves 18-25 ºC, niebla matinal habitual)

Moneda

Euro (€)

Enchufe

Tipo C / F (230 V)

Transporte

A pie en el casco urbano · bici por el paseo marítimo · bus EMTUSA para Laboral / Jardín Botánico / Providencia · coche para alrededores

❓ Preguntas frecuentes sobre Gijón

Fuentes

Para escribir y verificar este post he combinado mi experiencia personal en Gijón con consultas a fuentes oficiales y patrimoniales:

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